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  • Residencias Valentina

Alimentación en el adulto mayor

En la cuestión alimenticia la recomendación es que si el adulto mayor tiene una dieta sugerida por el médico la sigamos puntualmente. Por lo tanto, la labor del cuidador consistirá en una serie de acciones que favorecen al adulto mayor el apego de una dieta, ejemplo:



  • Arreglar la mesa de forma atractiva

  • Usar manteles, paltos y vasos plásticos de colores vivos (fáciles de distinguir) para evitar que se rompan y el adulto mayor se lastime

  • Verificar la temperatura adecuada de los alimentos para que no estén demasiado calientes o muy fríos

  • Preparar platillos que sean del gusto del paciente, los olores de la comida pueden activar el interés por comer

  • No darle de comer en la boca mientras pueda hacerlo por sí solo

  • Recordarle el uso de los cubiertos cuando tome los alimentos con las manos


Algunos puntos a destacar al ingerir los alimentos, son :

  1. Tomar 8 raciones (vasos) o más de agua o equivalente de líquidos (sopas y jugos) tome en cuenta la ingesta diaria de líquidos suficientes. Siendo importante mantener una toma constante de agua en el día y sobre todo en aquellas personas que tienen más de 85 años de edad, problemas de memoria, dificultad para realizar sus actividades de la vida diaria, algún grado de dependencia funcional, Alzheimer, cuatro o más enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial, bronquitis, infección en las vías urinarias, etc.) toma más de cuatro medicamentos, fiebre, bajas oportunidades de ingestión de líquidos y/o dificultades en la comunicación.

  2. Procure que coma 6 raciones o más del grupo de cereales y derivados: pan, cereales, arroz, tortillas y frijoles. En caso de tener problemas de masticación, se puede preparar papillas o purés. Si los platos de pasta y arroz resultan un poco secos, se les puede acompañar con caldos, lo que ayuda a aumentar la toma de agua.

  3. Dos raciones o más del grupo de verduras y hortalizas. De las ros raciones diarias, al menso una de ellas en crudo en forma de ensalada. Los vegetales serán preferentemente cocidos o en forma de purés, cremas o sopas. El caldo donde se cocinan las verduras debe de agregarse a la preparación de sopas, para aprovechar los nutrientes que se quedaron allí.

  4. Tres raciones o más del grupo de frutas. Muchas veces son rechazadas por su dureza, para evitarlo se recomienda consumirlas en forma de jugos, purés o fruta fresca en trozos. Deben levarse bien y consumirse maduras y peladas. Las frutas en almíbar y las mermeladas deben de consumirse moderadamente ya que aportan gran cantidad de azúcares simples, aunque pueden ser de utilidad en caso de las personas con inapetencia.

  5. Tres raciones o más del grupo de lácteos: Leche, yogurt, queso, etc. Los lácteos son imprescindibles, para asegurar un aporte adecuada de calcio, pero además son fáciles de masticar, conservar y con un elevando contenido en agua y proteínas. El yogurt, en general son mejor tolerados que la leche y ayudan a superar la deficiencia en lactosa gracias al proceso de fermentación. Los quesos que se recomiendan son los frescos debido a su consistencia y bajo aporte de grasas. Los postres lácteos dulces (flanes, natillas, etc.) deberán consumirse de forma moderada por el aporte de azúcares.

  6. Dos raciones del grupo de alimentos proteicos: carne, pollo, pescado, frijoles y huevos.

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